11/05/2004

Historia del Maindarin Rait

Por poner algo quería rescatar de los viejos textos que nadie lee uno de los (en mi opinión) mejores. Está escrito por Aitor y se llama Historia del Maindarin Rait:
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Todo gaspero que se precie ha probado en alguna ocasión este fantástico brebaje. Unos por haber luchado fervientemente en el campo de batalla por excelencia, el futbolín, y haber salido victoriosos. Otros por querer brindar por la majestuosidad de los senos femeninos y sus nobles curvas. Y, la gran mayoría, simplemente, por aumentar el grado de embriaguez y reforzar así su innata elocuencia.

No obstante, hay un reducido grupo de desafortunados que no se ha deleitado con tan magno caldo. Para ellos, diremos que se trata de la bebida que surge de la mezcla de Licor 43 y licor de mora.

Si bien a estas alturas ya todos conocemos la composición de la pócima secreta, sólo unos pocos tenemos constancia de la auténtica y genuina historia del Maindarin Rait.

Según cuenta la leyenda, en el ocaso del milenio pasado un osado caballero decidió juntar las dos bebidas que más le gustaban de este mundo: el Licor 43 y el licor de mora. Algo dubitativo por el color de la mezcla pero ansioso por conocer cuál había sido el resultado se decidió a probarlo.

Aproximó lentamente la botella a sus labios y la inclinó ligeramente. El viscoso fluido se deslizaba por las paredes. Finalmente unas gotas llegaron a su boca. La primera sensación fue la de una bebida ciertamente suave. Ante tanta excitación inclinó más aún la botella. La bebida seguía siendo suave, pero cuando sació su sed y dejó de beber llegó la sorpresa. Una fuerza descomunal comenzó a brotar desde el interior de su cuerpo. Toda la suavidad de la bebida se convirtió en incontrolable furia interna. Se quedó unos instantes confuso. Cientos de ideas invadían su mente. Pero, de repente, lo vio todo clara y distintamente. Era como la música del mítico grupo de rock Maindarin Rait: dulce y suave al principio, un torbellino descontrolado al final. Ya había un nombre a la altura de la nueva pócima. Sólo quedaba darlo a conocer y esperar a que alguien pillara el ciego de su vida con él para consolidarse en la élite.

Cuentan que un joven lo consiguió. Pero esa ya es otra historia